Escrito por Pablo Gómez
Founder & CEO de Metlabs · Revisado el 11 de octubre de 2026
El liquid staking resuelve el coste de oportunidad del staking nativo, donde el capital queda inmovilizado y no puede usarse en otro lugar. El usuario deposita el activo base, recibe un Liquid Staking Token que sigue acumulando recompensas y puede a la vez aportarlo como colateral en lending o en pools de liquidez, conservando la composabilidad propia de DeFi. Así obtiene el rendimiento del staking y el de la posición en una sola unidad de capital.
El caso de referencia es Lido, el mayor protocolo de liquid staking por activos depositados. El usuario deposita ETH, que la Lido DAO reparte entre node operators profesionales, y recibe stETH. El stETH es un token rebasing, cuyo balance en la wallet se ajusta a diario para reflejar las recompensas. Su versión envuelta, wstETH, no es rebasing: el balance permanece fijo y lo que aumenta es el valor por token mediante un sistema de shares, pensado para protocolos que no soportan tokens rebasing. Otros ejemplos son Rocket Pool (rETH), de modelo más descentralizado, y Coinbase (cbETH).
La liquidez plena de este modelo se sostiene desde Shapella (12 de abril de 2023), que habilitó las retiradas del ETH stakeado y permitió que el derivado se canjee por el subyacente. Conviene conocer sus riesgos técnicos con rigor: posible depeg del derivado frente al subyacente en momentos de tensión, riesgo de smart contract del emisor y la concentración de validadores en pocos proveedores, que es un debate de descentralización en Ethereum. La buena práctica pasa por diversificar operadores y auditar los contratos antes de integrar estos activos.
También conocido como
- Liquid staking
- Staking líquido





