Escrito por Pablo Gómez
Founder & CEO de Metlabs · Revisado el 11 de octubre de 2026
La criptografía poscuántica no es criptografía cuántica. Es software clásico que sustituye los algoritmos de clave pública actuales por otros cuyo problema subyacente resiste el algoritmo de Shor, que rompería en tiempo polinómico la factorización de RSA y el logaritmo discreto de ECDSA. El algoritmo de Grover solo acelera de forma cuadrática los ataques a la criptografía simétrica y hash, que se mantiene segura doblando tamaños de clave.
Las cadenas firman transacciones con ECDSA o EdDSA, justo lo que un ordenador cuántico relevante volvería vulnerable. El riesgo se concentra en claves públicas ya expuestas en cadena, por ejemplo direcciones reutilizadas o salidas antiguas de tipo P2PK. A esto se suma el modelo Harvest Now, Decrypt Later, en el que un adversario captura hoy datos cifrados para intentar descifrarlos cuando exista capacidad cuántica suficiente, lo que adelanta la urgencia de migrar.
Los estándares ya existen. El NIST publicó en agosto de 2024 sus tres primeras normas finales: FIPS 203 (ML-KEM, derivado de Kyber), FIPS 204 (ML-DSA, derivado de Dilithium) y FIPS 205 (SLH-DSA, derivado de SPHINCS+). En marzo de 2025 seleccionó HQC como algoritmo adicional, con norma final prevista hacia 2027, y FN-DSA (FALCON) sigue en desarrollo. En el mundo real, QRL usa firmas hash XMSS, Algorand certifica su estado con FALCON, Cloudflare y Chrome despliegan TLS híbrido X25519+ML-KEM, y la hoja de ruta de Ethereum contempla firmas resistentes a cuántica. Esta capa marca la longevidad de cualquier infraestructura on-chain.
También conocido como
- PQC
- Criptografía resistente a cuántica





