Escrito por Pablo Gómez
Founder & CEO de Metlabs · Revisado el 11 de octubre de 2026
Un mecanismo de consenso en blockchain suele combinar dos capas. La primera es la resistencia Sybil, que define quién puede proponer un bloque: PoW lo ata al cómputo, PoS al capital, otros modelos a la autoridad o la identidad. La segunda es la elección de cadena y la finalidad, que define qué cadena es la canónica y cuándo es irreversible: la regla de cadena más larga de Bitcoin, o la combinación de LMD-GHOST y Casper FFG en Ethereum.
Una familia clave es la tolerancia a fallos bizantinos (BFT), que tolera hasta f nodos maliciosos sobre 3f+1 totales, es decir, requiere el acuerdo de más de dos tercios. PBFT, descrito por Castro y Liskov en 1999, es el referente clásico; Tendermint/CometBFT es su realización moderna en blockchain, con finalidad instantánea por bloque. El consenso es la propiedad que convierte una base de datos replicada en una red blockchain: sin él no hay estado único ni inmutabilidad, y define el modelo de seguridad, el grado de descentralización y la latencia de confirmación de toda la red.
Para la tokenización de activos del mundo real esto es determinante: las garantías de irreversibilidad sobre las que se asienta la titularidad on-chain no superan nunca a las del consenso subyacente. Bitcoin usa consenso Nakamoto con PoW; Ethereum usa Gasper con PoS; Cosmos y Celestia usan CometBFT con finalidad instantánea; y redes permissioned como Hyperledger Fabric emplean consenso modular, relevante en casos corporativos. The Merge de Ethereum, el 15 de septiembre de 2022, fue precisamente un cambio de mecanismo de consenso, de PoW a PoS.
También conocido como
- Consensus mechanism
- Algoritmo de consenso





