Escrito por Pablo Gómez
Founder & CEO de Metlabs · Revisado el 11 de octubre de 2026
Es el riesgo de fiar el valor de un token a la solvencia y la conducta de una entidad concreta. Depende de varios factores. La calidad y composición de la reserva, donde el efectivo y las letras del Tesoro a corto plazo implican menos riesgo que el papel comercial o los activos ilíquidos. La segregación y la custodia, ya que una reserva segregada y aislada frente a la quiebra mejora la posición del tenedor. La existencia de un derecho de redención exigible a la par y en cualquier momento. Y la transparencia, mediante atestaciones, auditorías y prueba de reservas, que reducen la incertidumbre aunque no la eliminan.
Es el criterio central al elegir un stablecoin o un RWA. Dos tokens que dicen valer un dólar no son equivalentes si uno está respaldado por letras del Tesoro segregadas con redención regulada y el otro por activos opacos sin derecho claro de redención. Convierte la promesa de paridad en una función de la solvencia del emisor.
La regulación acota cada vez más este riesgo. En la Unión Europea, MiCA exige para los tokens de dinero electrónico un derecho de redención a la par en cualquier momento sin condiciones onerosas, respaldo íntegro con una reserva equivalente y mantener una parte de las reservas en depósitos en entidades de crédito, con el resto en instrumentos soberanos muy líquidos; conviene contrastar los porcentajes exactos y el articulado con el texto del Reglamento (UE) 2023/1114 antes de citarlos. Emisores como Circle (USDC) y Paxos publican la composición de sus reservas y atestaciones, una buena práctica que sitúa la calidad de la reserva y el derecho de redención como los factores que mitigan este riesgo. Para fondos, el ancla de valor relevante no es la paridad sino el NAV.
También conocido como
- issuer counterparty risk
- riesgo de contraparte





