Escrito por Pablo Gómez
Founder & CEO de Metlabs · Revisado el 11 de octubre de 2026
Una remesa con stablecoin tiene tres piezas. La rampa de entrada (on-ramp), donde el emisor compra un stablecoin como USDC o USDT con moneda local a través de un exchange o un proveedor de pagos. La transferencia on-chain, que liquida en segundos y está disponible 24/7 sobre redes de bajo coste como Tron, Solana o una capa 2 de Ethereum, sin depender de horarios bancarios ni de una cadena de bancos corresponsales. Y la rampa de salida (off-ramp), donde el receptor convierte el stablecoin a moneda local en cuenta bancaria, dinero móvil o efectivo en agente, o lo mantiene en stablecoin. El punto a optimizar suele ser la disponibilidad de off-ramp local y la liquidez del corredor.
Es el caso de uso de pagos más tangible. Según el Banco Mundial (Remittance Prices Worldwide, edición 54, septiembre de 2025), el coste medio global de enviar una remesa rondaba el 6% en el tercer trimestre de 2025, con las remesas digitales en torno al 4,59%, frente al objetivo del 1% del G20. Los stablecoins atacan ese margen al eliminar saltos de corresponsalía y automatizar el cambio de divisa. En la Unión Europea, los stablecoins usados quedan sujetos a MiCA como EMT o ART, lo que da un marco claro al receptor europeo.
El par USDT (Tether) sobre Tron es el más usado de facto en corredores de Latinoamérica, África y el Sudeste Asiático por su liquidez y bajo coste de red. Circle posiciona USDC y su Circle Payments Network para remesas y pagos B2B regulados. MoneyGram integra retirada en efectivo usando USDC sobre Stellar, un puente habitual entre el valor on-chain y el efectivo físico.
También conocido como
- stablecoin remittances
- remesas con criptoactivos





