Escrito por Pablo Gómez
Founder & CEO de Metlabs · Revisado el 11 de octubre de 2026
En una curva de bonding el precio se define como una función de la oferta: a más tokens emitidos o comprados, mayor precio, y a la inversa al vender. La forma funcional puede ser lineal, polinómica, exponencial o por tramos. El concepto se popularizó en finanzas descentralizadas con Bancor, cuyo whitepaper de 2017 introdujo curvas con un peso de reserva, y de hecho el creador de mercado de producto constante que usan muchos exchanges puede entenderse como un caso particular de curva. El contrato actúa como creador de mercado y fija el precio de forma automática.
El mecanismo importa porque permite emisión y liquidez instantáneas sin necesidad de un pool inicial ni de un listado, ofrece descubrimiento de precio automático y facilita el arranque de nuevos tokens. Sus usos abarcan launchpads, modelos de token continuo, mecanismos de financiación y precios de tokens de acceso. La pendiente de la curva determina el impacto de precio o deslizamiento de cada operación.
Un ejemplo es pump.fun, un launchpad sobre Solana que coloca los tokens en una curva y, al alcanzar cierto umbral de capitalización, migra la liquidez a un exchange descentralizado como Raydium para graduar el token. Sus parámetros concretos cambian con el tiempo, por lo que conviene verificarlos antes de citar cifras. Bancor fue pionero del concepto y Friend.tech aplicó curvas a sus shares. En la Unión Europea, la oferta pública de tokens mediante estos mecanismos puede activar las obligaciones de white paper y autorización previstas en MiCA.
También conocido como
- bonding curve
- curva de bonding





