Escrito por Pablo Gómez
Founder & CEO de Metlabs · Revisado el 11 de octubre de 2026
En PoW un minero itera un valor (nonce) y recalcula el hash de la cabecera del bloque hasta que el resultado queda por debajo de un objetivo fijado por la red. Encontrarlo exige un trabajo masivo de prueba y error, pero verificarlo es trivial, una sola operación de hash. En Bitcoin la función es doble SHA-256 y la dificultad se reajusta cada 2016 bloques, unas dos semanas, para mantener el tiempo medio de bloque en torno a 10 minutos sea cual sea la potencia de la red.
La seguridad es económica y física. Revertir la historia exigiría rehacer el trabajo de los bloques afectados más rápido que el resto de la red, de ahí el concepto de ataque del 51%, controlar más de la mitad del hashrate. Ese coste de hardware y electricidad es lo que ancla la cadena. PoW fue el primer sistema que resolvió el doble gasto sin autoridad central ni identidades, mediante coste físico (resistencia Sybil), y sigue siendo el consenso original de Bitcoin desde enero de 2009.
Bitcoin emplea SHA-256, Litecoin usa Scrypt y Ethereum Classic mantiene PoW con Etchash. Ethereum funcionó con PoW (algoritmo Ethash) hasta The Merge, el 15 de septiembre de 2022, cuando migró a Proof of Stake. El principal debate sobre PoW es su consumo energético, motivo central de esa migración. En finalidad, PoW ofrece garantías probabilísticas, nunca deterministas, un matiz que importa al decidir cuántas confirmaciones exigir antes de dar por liquidada una operación.
También conocido como
- PoW
- Prueba de trabajo





