Escrito por Pablo Gómez
Founder & CEO de Metlabs · Revisado el 11 de octubre de 2026
La prueba de historia es una función de retardo verificable (VDF) de alta frecuencia: un hash SHA-256 secuencial que se ejecuta de forma continua sobre su propia salida, donde la salida previa es la entrada siguiente. Por ser secuencial y resistente a preimagen, no se puede paralelizar; demostrar que pasaron N pasos exige ejecutar N hashes, pero verificarlo es rápido y sí paralelizable. Las transacciones se insertan dentro de la secuencia, dejando un sello temporal demostrable de su posición relativa. No es un mecanismo de consenso completo por sí mismo: es la fuente de tiempo sobre la que opera el consenso.
Importa porque, al preacordar el orden temporal sin que los validadores tengan que comunicarse para fijar timestamps, reduce drásticamente la sobrecarga de mensajería del consenso. Eso habilita bloques muy rápidos y alto throughput, un diferenciador técnico relevante para redes usadas en pagos y en tokenización de activos del mundo real. En Solana, PoH se combina con Tower BFT, una variante de PBFT que usa el reloj PoH, y con la prueba de participación para alcanzar consenso y finalidad.
El whitepaper de PoH lo publicó Anatoly Yakovenko en noviembre de 2017, y la mainnet beta de Solana arrancó en marzo de 2020. Solana es la única red que usa PoH como tal. Las VDF como concepto general también se han investigado en otros entornos, por ejemplo la Ethereum Foundation las exploró para fuentes de aleatoriedad, pero la prueba de historia es específica de Solana. Para quien evalúa redes donde la velocidad de liquidación es crítica, PoH explica por qué Solana alcanza finalidad muy rápido tras pocos slots.
También conocido como
- PoH
- prueba de historia





