Escrito por Pablo Gómez
Founder & CEO de Metlabs · Revisado el 11 de octubre de 2026
En el voto cuadrático, cada participante dispone de un presupuesto fijo de créditos de voz y el coste de emitir n votos sobre una opción es n al cuadrado: 1 voto cuesta 1 crédito, 2 votos cuestan 4, 3 votos cuestan 9. El número de votos efectivos es la raíz cuadrada de los créditos gastados. Así el votante no solo elige una dirección, sino que expresa cuánto le importa cada tema. Pieza ineludible: la resistencia Sybil. Sin identidad única verificada, un actor crea varias cuentas y rompe la propiedad cuadrática, por lo que un voto cuadrático puro exige prueba de personalidad o KYC.
Captura la intensidad de la preferencia, algo que ni "una persona, un voto" ni "un token, un voto" consiguen. Reduce el dominio de mayorías indiferentes frente a minorías muy afectadas y diluye la concentración plutocrática del poder. Fue formalizado por E. Glen Weyl y Steven Lalley y popularizado en el libro Radical Markets (2018). Su variante de financiación, Quadratic Funding, la propusieron Vitalik Buterin, Zoë Hitzig y Weyl en 2018.
También conocido como
- Quadratic voting
- QV
- Voto cuadrático





