Escrito por Pablo Gómez
Founder & CEO de Metlabs · Revisado el 11 de octubre de 2026
El poder de voto es el concepto madre de la gobernanza on-chain: define cuánto pesa cada dirección al decidir. Tres modelos dominan su asignación. Proporcional al balance de tokens (un token, un voto). Proporcional a tokens y tiempo de bloqueo (vote-escrow o veTokens). Y no lineal (cuadrático), poco común on-chain por el problema Sybil. En el estándar OpenZeppelin ERC20Votes o en Compound, el poder no existe hasta que el holder llama a delegate, a sí mismo o a un tercero. Solo el poder delegado y registrado en checkpoints cuenta en una propuesta.
Determina quién controla las decisiones críticas: parámetros del protocolo, gasto de tesorería, actualizaciones de contratos. Su diseño define si una DAO es plutocrática, si premia el compromiso a largo plazo y cuán resistente es a manipulaciones. Un poder concentrado o "alquilable" en el mercado abre la puerta a un ataque de gobernanza. Por eso la descentralización progresiva consiste, en buena parte, en redistribuir poder de voto del equipo fundador a la comunidad.
Compound y Uniswap asignan poder proporcional a los tokens delegados, consultado vía checkpoints. Curve introdujo el modelo vote-escrow con veCRV: el poder depende de los CRV bloqueados y del tiempo de bloqueo, con un máximo de cuatro años y un saldo que decae linealmente hacia el desbloqueo. Un CRV bloqueado cuatro años da un veCRV; bloqueado un año, 0,25 veCRV. Ese diseño originó las llamadas Curve Wars, en las que protocolos como Convex acumularon veCRV para dirigir las emisiones.
También conocido como
- Voting power
- Poder de voto





