Escrito por Pablo Gómez
Founder & CEO de Metlabs · Revisado el 11 de octubre de 2026
Un NFT dinámico mantiene su identidad y su propietario mientras su contenido evoluciona. Existen varias vías técnicas. En la variante computada on-chain, el contrato construye tokenURI a partir de variables de estado, de modo que al cambiar el estado mediante una transacción cambia la salida. En la variante por oráculo, un servicio como Chainlink inyecta datos del mundo real, por ejemplo un resultado deportivo, el clima o un precio, que el contrato usa para decidir qué metadatos servir. También existe la variante de una capa de metadatos que recalcula el JSON según datos externos, menos descentralizada. Los disparadores típicos son eventos en cadena, oráculos, automatización con keepers o acciones del propietario.
Habilita activos que reflejan estado en vez de una imagen fija. Sirve para ticketing, donde una entrada cambia a estado usada tras escanearse; para credenciales que progresan; para objetos de juego que suben de nivel; para arte generativo reactivo; y para RWA cuyo estado cambia, como una valoración o un hito de mantenimiento. Conviene tener presente que la capacidad de mutar convive con la inmutabilidad, por lo que un dNFT exige una vía de cambio controlada y auditable.
La colección de NFT dinámicos de LaMelo Ball, lanzada junto a Chainlink y Ether Cards, emitió tokens que evolucionaban según las estadísticas reales del jugador a través de oráculos de Chainlink. Async Art popularizó el arte programable con capas modificables por sus autores. En el gaming, numerosas integraciones mutan el NFT al equiparse un objeto o al subir de nivel un personaje, reflejando el progreso de la partida en los propios metadatos.
También conocido como
- dNFT
- NFT dinámico





