Escrito por Pablo Gómez
Founder & CEO de Metlabs · Revisado el 11 de octubre de 2026
El dinero tokenizado es un término paraguas, y la diferencia estructural entre sus familias está en quién lo emite y de quién es pasivo. Una stablecoin es pasivo de un emisor privado no bancario, respaldada por reservas como letras del Tesoro, por ejemplo USDC de Circle o USDT de Tether. Un depósito tokenizado es la representación digital de un depósito en un banco comercial regulado: permanece en el balance del banco, con la misma calidad crediticia, supervisión y protección al depositante. Una CBDC es dinero de banco central en forma digital, el activo monetario de menor riesgo. De esa distinción derivan el tratamiento regulatorio y la singleness of money, que un euro valga igual sea cual sea su forma.
Es la pata de pago de toda la economía tokenizada: para liquidar la compra de un activo tokenizado hace falta dinero también on-chain, lo que habilita la liquidación atómica entrega contra pago. Promete pagos 24/7, programables y con menor coste transfronterizo. En la UE, MiCA encuadra las stablecoins como tokens de dinero electrónico (EMT) y tokens referenciados a activos (ART), mientras los depósitos tokenizados se mantienen dentro del perímetro bancario regulado.
Un ejemplo es la plataforma Kinexys de JPMorgan, que procesa pagos institucionales con JPM Coin en cadena privada desde 2020 y en 2025 lanzó un token de depósito sobre la red Base. Citi Token Services ofrece transferencias en tiempo real entre Nueva York, Londres y Hong Kong. Una red compartida de depósitos tokenizados operada por The Clearing House, con varios bancos estadounidenses, tiene como objetivo anunciado arrancar en el primer semestre de 2027.
También conocido como
- Tokenized money





