Escrito por Pablo Gómez
Founder & CEO de Metlabs · Revisado el 11 de octubre de 2026
Quemar un token es la operación inversa de acuñarlo. En un NFT, la función de quemado borra el tokenId del registro de propiedad: el token deja de existir y de poder transferirse, y se usa en mecánicas de canje (quemar un NFT para recibir otro ítem o un bien físico) y de mejora. En tokens fungibles reduce el supply total y sirve para mecanismos deflacionarios. La clave es la verificabilidad: cualquiera puede comprobar on-chain que el supply bajó o que el token fue a una dirección quemada, algo transparente y auditable que no ofrece destruir un registro en una base de datos privada.
Permite reducir la oferta de forma creíble, redimir activos (fidelización, tickets o un activo del mundo real que se entrega al quemar su token) y retirar ítems gastados en juegos. Es una pieza central de la tokenomics y de la integridad de los programas de fidelización. Conviene distinguir el burn de protocolo de EIP-1559, que quema parte de la comisión de cada transacción de Ethereum desde el hard fork London (5 de agosto de 2021), del burn a nivel de contrato de una aplicación.
Las extensiones quemables de OpenZeppelin definen la operación de forma estándar para NFT y para tokens fungibles. En el mercado real aparece en lanzamientos de moda y coleccionables que permiten canjear un NFT por producto físico, en la quema de ítems consumibles en gaming y, a escala de red, en el propio EIP-1559 como burn de protocolo.
Fuentes
También conocido como
- Burn
- Token burn
- Quema de tokens





