Escrito por Pablo Gómez
Founder & CEO de Metlabs · Revisado el 11 de octubre de 2026
BRC-20 usa las inscriptions de Ordinals para almacenar objetos JSON con tres operaciones, deploy (define el token con su tick, supply máximo y límite por mint), mint y transfer. No tiene contratos inteligentes ni lógica on-chain real, así que la verdad del balance la calculan indexadores fuera de cadena que leen e interpretan las inscriptions en orden. Es un metaprotocolo de convención social, no una regla de consenso, y por su diseño genera muchas inscriptions y transacciones.
Demostró que se podían emitir tokens fungibles sobre Bitcoin sin cambiar el protocolo, lo que desencadenó el ciclo de Ordinals e inscriptions de 2023 y motivó alternativas más limpias como Runes. Para un equipo de producto es un caso de estudio útil sobre las diferencias entre un estándar formal pasado por el proceso BIP y una convención que vive enteramente fuera del consenso, con la dependencia de indexadores externos que eso conlleva.
BRC-20 lo creó y desplegó el 8 de marzo de 2023 un programador seudónimo conocido como Domo, y su nombre es un eco intencional del ERC-20 de Ethereum, leído como Bitcoin Request for Comment 20. El primer token desplegado fue ORDI. El propio Domo advirtió de forma explícita que el estándar es divertido y experimental, y que no debe considerarse el estándar de fungibilidad sobre Bitcoin.
También conocido como
- BRC20
- tokens Ordinals





