Escrito por Pablo Gómez
Founder & CEO de Metlabs · Revisado el 11 de octubre de 2026
Un airdrop puede ejecutarse por transferencia directa o, más habitual, por reclamación contra un smart contract. El emisor fija un snapshot, un bloque o fecha de corte, y lee el estado on-chain (saldos, interacciones, liquidez aportada, NFT en cartera) para determinar la elegibilidad. La lista de direcciones y cantidades se compacta en un árbol de Merkle: el contrato guarda solo la raíz y el usuario reclama presentando su prueba, que el contrato verifica y marca para evitar el doble claim. Las modalidades habituales son el airdrop retroactivo por uso, por tenencia de un token, por tareas o por staking.
Sirve para distribuir tokens de gobernanza a usuarios reales en lugar de venderlos, para captar y fidelizar early adopters y para impulsar uso y liquidez tempranos en un protocolo. El reto técnico central es la resistencia sybil: un mismo actor fragmenta su actividad entre muchas wallets para multiplicar la asignación. Como buena práctica, los equipos aplican umbrales de actividad, análisis de grafos de direcciones y ponderación por volumen y antigüedad. El airdrop puede tener efectos fiscales en el momento de la recepción, según la jurisdicción.
Uniswap repartió su token UNI el 17 de septiembre de 2020: 400 UNI a cada dirección que hubiera usado los contratos antes del 1 de septiembre, alcanzando a más de 250.000 direcciones y sentando el patrón retroactivo. Arbitrum distribuyó ARB en marzo de 2023, con un snapshot del 6 de febrero y puntos por comportamiento on-chain a unas 625.000 wallets. ENS optó por un modelo similar para quienes tenían un dominio .eth registrado.
Fuentes
También conocido como
- airdrop
- reparto de tokens





