Escrito por Pablo Gómez
Founder & CEO de Metlabs · Revisado el 11 de octubre de 2026
El estándar ERC-20 expone tres funciones clave. approve(spender, amount) autoriza a un contrato a gastar, allowance(owner, spender) consulta cuánto queda autorizado y transferFrom(owner, to, amount) ejecuta ese gasto. Revocar es llamar a approve(spender, 0): la misma función con monto cero. Para NFTs (ERC-721 y ERC-1155) el equivalente es setApprovalForAll(operator, false), que retira el permiso sobre toda la colección. Cada revocación es una transacción on-chain, cuesta gas y debe hacerse por cada par token y contrato.
La raíz del riesgo son las aprobaciones ilimitadas (allowance fijada al máximo de 2^256-1), patrón por defecto de muchas dApps para no pedir firma en cada operación. Si el contrato autorizado resulta malicioso o queda explotado, puede vaciar todo el saldo de ese token. Por eso la revocación es higiene de seguridad recurrente. Reduce la superficie de ataque retirando permisos viejos u olvidados de dApps en desuso, un vector pasivo de robo, y conviene hacerla tras probar cualquier aplicación nueva.
Las herramientas de referencia son Revoke.cash, que conecta la wallet y lista todas las aprobaciones activas por token y por contrato en varias redes, y el verificador Token Approvals de Etherscan, en su menú More. Otras opciones son DeBank y Unrekt. La revocación es la contramedida directa frente a un wallet drainer, que abusa precisamente de aprobaciones y firmas. Conviene recordar su límite: si la clave privada está comprometida, revocar no basta, porque el atacante puede volver a firmar.
Fuentes
También conocido como
- revoke approvals
- revocar aprobaciones





